Casi todas las líneas de seguro se encuentran en una situación de mercado blando y con condiciones estables, lo que representa una buena oportunidad para la mayoría de compradores. Pero ¿cómo se prevé que evolucione el mercado en 2026? ¿Es el momento de ampliar límites y coberturas, mejorar las posiciones estructurales o reexaminar las carteras aprovechando el momento de condiciones competitivas y flexibles? ¿O es mejor esperar? La última revisión de la situación del mercado asegurador elaborada por los expertos de WTW nos da las claves.
Durante los últimos meses de 2025, los precios de los seguros han mantenido su tendencia a la baja tanto en España como en Europa, gracias a un contexto de fuerte competencia entre aseguradoras en un mercado internacional en ligero descenso. A nivel global, las tasas han caído un 4 % de media, manteniendo la tendencia registrada en los cinco trimestres anteriores y estableciendo unas condiciones de mercado blando en la mayoría de seguros tras siete años de aumentos. Así ha sido la evolución de los precios en los principales ramos de seguros:
Para los próximos meses se prevé un mercado estable y sin grandes cambios respecto a lo que hemos visto en 2025. Superado el periodo complicado de condiciones duras que se extendió entre 2017 y 2022, el mercado ha recuperado su capacidad para asumir cada vez más riesgos. Esto favorece que muchas compañías de seguros estén abriéndose a nuevos riesgos y flexibilizando sus políticas de suscripción, ajustando las renovaciones al perfil y a las características de cada cliente. Sin embargo, vivimos en un entorno volátil en constante evolución, donde los riesgos tradicionales conviven con riesgos emergentes y complejos, por lo que no podemos dar nada por sentado.
Este contexto global incierto sigue obligando a las aseguradoras a mantener un seguimiento minucioso de la evolución de los riesgos, para así poder adaptar de forma ágil y rápida tanto sus políticas de precios como de coberturas en un mercado en continuo cambio. Esta situación es, por ahora, favorable para la mayoría de los clientes, pero sigue planteando dificultades en algunas industrias y para los riesgos que no alcancen los niveles de calidad y protección mínimos.
En resumen, la recta final de 2025 sitúa a la industria aseguradora en un punto de inflexión único y prometedor, un punto desde el que mirar hacia un horizonte más claro y estable (a pesar de las incertidumbres macroeconómicas y geopolíticas). La abundancia de capital, los avances tecnológicos (con especial atención a la inteligencia artificial) y la mejora en las herramientas de análisis de riesgos hacen que la industria esté más preparada que nunca para adaptarse a los desafíos del futuro cercano.
En este escenario, sin embargo, el papel de los clientes sigue siendo fundamental para posicionarse y diferenciarse en un mercado muy dinámico y competitivo. Para obtener los mejores acuerdos de renovación en los próximos meses, nuestros expertos recomiendan:
En conclusión, la mayoría de las líneas de seguro están hoy en una situación de mercado blando y estable, creando una ventana única de oportunidades para la mayoría de compradores. Es un momento estratégico. Sin embargo, por claro que parezca el horizonte, estas condiciones favorables pueden cambiar rápidamente. Un evento natural catastrófico, un ciberataque coordinado de alcance global o una disrupción inesperada en los mercados financieros podrían oscurecer el panorama y cambiar las perspectivas. La oportunidad es real para los compradores, pero exige visión y vigilancia.