En un año marcado por la volatilidad económica y las tensiones geopolíticas, el mercado asegurador ha logrado no solo resistir, sino cerrar 2025 con un crecimiento sostenido, mirando a 2026 desde la estabilidad. La combinación de inflación moderada y demanda robusta ha permitido al sector consolidar su papel como uno de los pilares más resilientes de la economía. A continuación, repasamos las principales claves del último informe de la Situación del Mercado Asegurador elaborado por los expertos de WTW.
Durante la segunda mitad del año, la economía global ha mostrado resiliencia y capacidad de adaptación ante un contexto incierto. Así, ha mantenido y consolidado una senda de crecimiento estable, esquivando por ahora una desaceleración significativa. En materia de inflación, los avances son positivos, sobre todo, teniendo en cuenta la volatilidad de los últimos años. Las economías desarrolladas cerrarán 2025 en torno al 2 % de inflación, aunque en Estados Unidos el ajuste será más lento debido al impacto de las nuevas políticas arancelarias. La media proyectada para todo el mundo es del 3,4 %.
En los últimos meses, la estimación de crecimiento global para 2025 se ha revisado al alza hasta alcanzar un 3,1 %, mientras que para 2026 se mantiene en torno al 3 %. El impacto de las nuevas políticas proteccionistas, que por ahora ha sido limitado, podría ser más evidente durante el próximo año. Además, los riesgos geopolíticos no han desaparecido en la segunda mitad de 2025 ni lo harán, muy probablemente, en 2026. Así, el entorno macroeconómico general sigue siendo volátil: la incertidumbre prolongada, el aumento del proteccionismo y los shocks de oferta de trabajo podrían reducir el crecimiento. Mientras, las vulnerabilidades fiscales, las posibles correcciones del mercado financiero y la erosión de las instituciones podrían amenazar también la estabilidad.
En este contexto de cambios e incertidumbre, el sector asegurador global mantiene su capacidad de adaptación. Las previsiones de actividad se han revisado ligeramente al alza gracias a la resiliencia que muestra la economía, la mejora de las condiciones de financiación y la moderación de la subida de los precios. Así, el crecimiento económico y los tipos de interés siguen favoreciendo tanto los seguros de vida como los de no vida, y ambos ramos encaran el final del año con perspectivas positivas de rentabilidad.
A nivel regional, el crecimiento registrado en la Eurozona a final de 2025 será bajo, aunque más alto que en ejercicios anteriores gracias a la expansión fiscal y a una política monetaria neutral por parte del Banco Central Europeo. Mientras el crecimiento será aún más débil en Estados Unidos, la demanda seguirá aumentando en los mercados emergentes, gracias a que el nivel de penetración del seguro es todavía relativamente bajo y los tipos de interés positivos.
En concreto para España, las previsiones de crecimiento del mercado asegurador se han revisado ligeramente al alza, gracias a una economía que mantiene su dinamismo a pesar de las incertidumbres, a una mejora de las condiciones de financiación y a un entorno de inflación cada vez más controlado. En este contexto, se prevé que el segmento de seguros de vida cierre 2025 con un crecimiento cercano al 14 %, mientras los seguros de no vida superarán el 7 %. Las previsiones de crecimiento para 2026 son algo más moderadas, del 7,6 y el 4,9 %, respectivamente.
De acuerdo con el regulador europeo de Seguros y Fondos de Pensiones (EIOPA, por sus siglas en inglés), los riesgos en el sector de seguros europeo se han mantenido estables, con un crecimiento de primas tanto en vida como en no vida. Además, los ratios de pérdidas han disminuido ligeramente en 2025, lo que indica una gestión efectiva de los riesgos de seguros.
En definitiva, el sector asegurador despide 2025 y encara 2026 desde la estabilidad y la solvencia, a pesar de que sufre la presión de la volatilidad financiera y del alza de los riesgos cibernéticos, de las exigencias para integrar las políticas de sostenibilidad medioambiental, social y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) y de la incertidumbre macroeconómica.