La industria de la alimentación y las bebidas, así como el sector agrícola, están en una encrucijada: en los próximos años deberán alimentar a cada vez más personas con menos superficie disponible y bajo unas condiciones climáticas más extremas, al tiempo que reducen el impacto de la producción alimentaria en el medioambiente. En los últimos tiempos, las tensiones geopolíticas y la inflación han dificultado aún más si cabe esta tarea. Pero ante un panorama de riesgo cada vez más complejo, la industria tiene claros sus objetivos y, también, sus oportunidades.
El informe Global Food, Beverage and Agriculture Risk Report 2024 de WTW, que está basado en las respuestas de más de 400 directivos y ejecutivos de la industria alimentaria de 16 países diferentes, profundiza en la realidad del sector, en sus estrategias de gestión de riesgos y en su visión de futuro, marcada por la sostenibilidad y la resiliencia climática para asegurar la continuidad del negocio.
Los principales riesgos del sector de alimentación y bebidas
Los directivos de la industria tienen claros cuáles son los mayores riesgos a los que se enfrentan a corto y medio plazo:
- Interrupción del negocio. La inestabilidad global tiene al sector de la alimentación y las bebidas en vilo. El 48 % de los directivos asegura que el riesgo de interrupción del negocio es el más preocupante para las empresas del sector, seguido de cerca por el riesgo de interrupción de la cadena de suministro. La industria está expuesta a un amplio abanico de perturbaciones que podrían afectar a la continuidad del negocio, desde sequías y desastres naturales hasta conflictos políticos y disputas comerciales entre gobiernos.
- Liquidez. Las amenazas externas, que incluyen desde el cambio climático, el auge del cibercrimen o los problemas laborales, están aumentando la inestabilidad con la que tienen que lidiar las empresas del sector. Las organizaciones necesitan liquidez y músculo financiero para hacer frente a los cambios en el mercado. De hecho, el 41 % de los ejecutivos encuestados asegura que su empresa prioriza la necesidad de aumentar la liquidez en los próximos dos años.
- Cambio climático. Casi tres cuartas partes de los encuestados menciona el cambio climático como uno de los principales riesgos de carácter ambiental y asegura que sus empresas sienten ya el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones y sequías. Además, el cambio climático también supone un riesgo transaccional, ya que el sector está cada vez más presionado para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
- Sostenibilidad y salud. Hace dos años, parte de la industria de la alimentación y las bebidas temía que los alimentos de base vegetal desplazasen a los de origen animal. Hoy, sin embargo, la mayor fuente de preocupación proviene de los riesgos ante las presiones de los consumidores que demandan que cualquiera de las opciones disponibles en el mercado sea saludable y sostenible.