Después de unas décadas de relativa estabilidad geopolítica, las tensiones no han dejado de crecer en los últimos años, lo que ha impulsado el gasto en defensa en todo el mundo. Solo en la Unión Europea, se estima que en 2025 se destinaron 381 000 millones de euros al sector de la defensa, lo que supone un 11 % más que en 2024 y un 62,9 % más que en 2020, según datos del Consejo Europeo. En el caso de España, la tendencia es todavía más acusada: de acuerdo con la secretaria de Estado de Defensa, el presupuesto en este campo ha aumentado cerca de un 200 % desde 2018 y el año pasado superó los 34 000 millones de euros.
Sin embargo, aunque a nivel de grandes cifras la defensa atraviesa un momento de crecimiento, el sector enfrenta riesgos estructurales, financieros y estratégicos sin precedentes. En el informe Managing the new economic risks in the defense sector, Oxford Analytica y Willis, una empresa de WTW, analizan estos riesgos a través de una serie de entrevistas con un panel de ejecutivos de la industria de empresas de Australia, Norteamérica y Europa Occidental y profundizan en las herramientas de las que dispone el sector asegurador para contribuir a que la industria de defensa saque el máximo beneficio posible de este momento expansivo.
El informe recoge cinco grandes fuentes de riesgo que los ejecutivos identifican como fundamentales en el contexto actual.
Además de estos cinco grandes riesgos, los ejecutivos del sector señalan dos riesgos que, aunque por ahora no son tan relevantes, podrían emerger con fuerza en el futuro cercano: una posible reacción social al aumento del gasto militar, especialmente si implica más impuestos o recortes sociales, y las posibles crisis fiscales derivadas del elevado endeudamiento. Ambos factores pueden limitar la sostenibilidad del actual ciclo de expansión en defensa.
En los últimos años, también se ha producido un cambio drástico en la forma en que las aseguradoras se aproximan al sector de la defensa. Antes de 2022, el sector de los seguros podía mostrar ciertas reticencias, pero desde ese momento tiene interés en ser visto como un aliado de la defensa europea. El fuerte respaldo gubernamental al sector de la defensa de los últimos años, unido al bajo número de siniestros registrados, también ha contribuido a suavizar este mercado asegurador.
La industria de defensa se mueve en un contexto muy particular, ya que sus clientes finales son, en su inmensa mayoría, los estados. En este sentido, para proteger sus operaciones comerciales y navegar los riesgos emergentes del sector, las aseguradoras disponen de productos como los seguros de crédito comercial y los seguros de caución.
Los seguros de crédito comercial sirven para proteger a las empresas contra pérdidas por falta de pago de facturas, permitiéndoles mantener sus volúmenes de negocio sin la preocupación de una mayor exposición al crédito. Es decir, el seguro de crédito comercial actúa como una red de seguridad, proporcionando tranquilidad tanto a los proveedores como a las entidades de financiamiento. El tipo de seguro de crédito comercial que utilicen las empresas de defensa depende de sus objetivos. Por ejemplo, pueden utilizar coberturas de riesgo único cuando quieran protegerse frente al impago o la cancelación de licencias, mientras que pueden emplear coberturas a corto plazo para contratos recurrentes, como el suministro de municiones y contratos de gestión.
Por su parte, los seguros de caución garantizan el pago de una indemnización al asegurado, en el caso de que el tomador incumpla sus obligaciones contractuales y legales respecto al asegurado. Este tipo de pólizas tienen beneficios frente al uso de avales bancarios, como tasas generalmente más bajas, liberación de los cúmulos en entidades financieras (que pueden ser utilizados para el desarrollo de la actividad empresarial o para financiar otras operaciones) y una administración más sencilla. Los seguros de caución tienen una gran relevancia en contratos y adjudicaciones públicas para el sector defensa y se espera que esta vaya en aumento en los próximos años. Sus principales ventajas son:
En los últimos años, no ha habido grandes problemas con los pagos en ninguna parte del mundo. Sin embargo, los grandes contratistas de defensa siguen protegiéndose con los instrumentos que proporciona el sector asegurador, ya que el cambio extraordinario de tendencia de los últimos años nos recuerda lo rápido que puede volver a girar la rueda y que las finanzas públicas están sometidas a mucha presión en todos los países, incluso en los más desarrollados.
El seguro de caución es una herramienta esencial para garantizar la fluidez de las negociaciones, fortalece la posición y aporta solvencia y respaldo técnico. Desde WTW trabajamos con diversas aseguradoras para ofrecer las mejores opciones del mercado y podemos gestionar capacidades a nivel mundial para gestionar líneas de caución que se adapten a las necesidades de cada empresa.