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El futuro es eléctrico: El sector energético como impulsor del cambio

Diciembre 19, 2024

El informe "The power surge is now" de WTW destaca tres tendencias clave que definirán la evolución energética en 2025 y más allá.
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Las energías limpias contribuirán a más de la mitad de la electricidad mundial antes de 2030 y a finales de esta década el consumo de carbón, petróleo y gas alcanzará su punto máximo. Así lo concluye el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook 2024. El documento incide en que estamos en un momento de transición entre la era de los combustibles y la era de la energía limpia, pero todavía queda mucho camino por recorrer. La agencia insiste en la necesidad de multiplicar la inversión, especialmente en redes eléctricas y en sistemas de almacenamiento, y no pasa por alto los riesgos que suponen las tensiones geopolíticas para la seguridad energética.

En este contexto de transición, el papel de la industria energética como impulsora del cambio es clave. Las tendencias a largo plazo están claras (la AIE también señala que las necesidades energéticas de la humanidad se duplicarán de aquí a final de siglo) y serán las variables económicas, tecnológicas y políticas las que dicten el ritmo del cambio. La estrategia de gestión de riesgos de las compañías energéticas será fundamental a la hora de tomar decisiones correctas y convertir los riesgos en oportunidades. En este sentido, es más importante que nunca intentar entender las principales tendencias a futuro del sector.

Las tendencias futuras del sector energético

El informe ‘The power surge is now: Preparing risk strategies for an electric future’, recién publicado por WTW, profundiza en el contexto actual del sector energético, en los pronósticos a corto, medio y largo plazo y en la relación de la industria con el sector asegurador. Así, identifica tres tendencias claras que marcarán la evolución energética en 2025 y en los años venideros.

El aumento de la electrificación y las redes

La capacidad de la red energética global debe multiplicarse por 2,5 de aquí a 2050 para permitir el avance de la electrificación y de las fuentes renovables y así cumplir los objetivos del Acuerdo de París frente al cambio climático. Esto implicará que el gasto anual en redes, a mediados de siglo, ascenderá a 970 000 millones de dólares. En este contexto de transición, las compañías eléctricas están apoyando cada vez más a los usuarios que optan por tecnologías de generación y almacenamiento descentralizadas, como las instalaciones de paneles fotovoltaicos y baterías.

Conectar todos estos puntos de generación renovable, así como las grandes instalaciones con los hogares, supone un reto importante: según Bloomberg New Energy Finance, podrían necesitarse 152 millones de kilómetros de nuevas líneas eléctricas para que la economía global alcance los objetivos de descarbonización. De hecho, ya hay proyectos de interconexión de redes muy ambiciosos en marcha, como Xlinks (entre Marruecos y Reino Unido) o EuroAfrica (entre Grecia, Chipre y Egipto). Aunque este tipo de proyectos enfrentan obstáculos de financiación, de disponibilidad de materiales críticos y de tecnología, muestran la escala de la acción necesaria.

El dinamismo de la demanda y el consumo

La electrificación, la digitalización, la eficiencia energética o las renovables están haciendo que la demanda y el consumo de energía se estén volviendo más dinámicos y, por lo tanto, más complejos. Además, el consumo de energía de internet, los centros de datos y, en particular, la inteligencia artificial no deja de crecer. Algunas estimaciones señalan que la informática podría suponer entre un 8 y un 21 % de todo el consumo de electricidad en 2030. En este sentido, los cambios regulatorios y las mejoras tecnológicas jugarán un papel importante a la hora de moderar el aumento del consumo de energía de los centros de datos.

Al mismo tiempo, la gestión de la energía también necesita de ordenadores e IA. Se necesita informática avanzada para gestionar los datos del sistema y analizar las redes en tiempo real, optimizar el almacenamiento de energía o estabilizar la relación entre generación eléctrica y consumo. En este sentido, hay varios proyectos en marcha para implementar soluciones de inteligencia artificial en el sistema eléctrico. Por ejemplo, el Departamento de Energía de Abu Dhabi ha firmado un acuerdo con la empresa estatal china de servicios eléctricos para desarrollar un sistema de energía y electricidad inteligente que utilice fuentes diversificadas, especialmente de energía limpia y renovable.

Son muchos los gobiernos que están interesados en apoyar la innovación para la industria energética. El Departamento de Energía de Estados Unidos aprobó recientemente 3000 millones de dólares en subvenciones a varios proyectos de redes inteligentes, que incluyen iniciativas relacionadas con IA, para proteger el sistema energético ante las crecientes amenazas de eventos climáticos extremos, reducir los costes de la energía y optimizar la capacidad de la red para satisfacer el aumento de la demanda de los centros de datos.

La seguridad energética y las tensiones geopolíticas

El avance hacia un sistema energético descentralizado, descarbonizado y digital será fundamental para satisfacer las necesidades energéticas, para construir una red sólida de productores de energía más pequeños y conectados y para la seguridad energética y la resiliencia de todo el sistema. Pero en el horizonte siguen apareciendo riesgos importantes, como los climáticos y los geopolíticos. Sin ir más lejos, el pasado mes de julio más de 2,6 millones de clientes se quedaron sin electricidad en Texas tras los destrozos provocados por el huracán Beryl.

Mientras tanto, los conflictos geopolíticos siguen poniendo de relevancia la dependencia de los combustibles fósiles y las dificultades para asegurar la disponibilidad física de hidrocarburos y carbón (lo que influye directamente en la volatilidad de los precios). No es casualidad que las dos leyes climáticas más importantes de Estados Unidos y la Unión Europea (la Ley de Reducción de la Inflación y la Ley del Clima, respectivamente), que incluyen importantes medidas para descarbonizar la generación de energía, llegaran después de que estallase la guerra en Ucrania y el escenario de disponibilidad de gas y petróleo cambiase por completo.

De hecho, el caso concreto de Ucrania (donde el conflicto ha destruido de forma importante las infraestructuras energéticas) también muestra cómo los gobiernos nacionales están teniendo cada vez más en cuenta el papel crítico de las redes eléctricas en las infraestructuras nacionales y están centrándose cada vez más en la seguridad energética.

¿Cómo aprovechar las oportunidades desde la gestión de riesgos?

En este contexto, muchas empresas y gestores de riesgos se preguntan cómo tomar las mejores decisiones, aprovechar las oportunidades y generar valor. Nuestros expertos aconsejan construir las estrategias de gestión de riesgo a partir de tres grandes pilares:

  1. Identificar riesgos y oportunidades de la industria y de la empresa de la mano de especialistas en riesgos y en seguros, analizando todos los escenarios posibles a corto, medio y largo plazo.
  2. Analizar de forma objetiva la capacidad de resiliencia de la empresa y sus activos. Este análisis debe basarse en datos y modelos de riesgo bien diseñados.
  3. Optimizar el gasto en seguros para implementar el capital de manera estratégica. Los análisis avanzados basados en datos ayudan a identificar las áreas en las que priorizar el gasto en seguros y aquellas en las que se puede retener el riesgo.

Contacto


María José Núñez
Senior Director – Head of Energy WTW España
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