Las empresas suelen subestimar la escala del riesgo de retirada de productos, o creen que ya están cubiertas por su póliza de responsabilidad civil general o con una mera extensión de retirada de productos.
Sin embargo, estas pólizas no suelen cubrir ni mucho menos todos los costes de la retirada de un producto, lo que de hecho puede ir mucho más allá de los costes físicos de la retirada del producto.
En este artículo analizamos las razones por las que vemos un aumento de las reclamaciones de retirada de productos, las posibles brechas en la cobertura habitual del seguro y lo que puede hacer para gestionar y mitigar sus riesgos.
¿Por qué están en riesgo las empresas de alimentación y bebidas?
Aumento de los costes: la elevada inflación y las repercusiones del conflicto en Ucrania han continuado aumentando el coste de materias primas como el grano y el petróleo, lo que ha presionado a los fabricantes para que encuentren proveedores más competitivos. Algunos proveedores pueden tomar medidas para satisfacer la demanda y mantener su rentabilidad.
Mal etiquetado de productos: el mal etiquetado es una de las principales causas de la retirada del producto. En la Encuesta sobre alimentación y bebidas de WTW de 2024, el 39 % de los encuestados señalaron el etiquetado de productos como uno de los principales riesgos internos. En muchos países, la legislación exige que las personas con alergias y diferentes sensibilidades alimentarias puedan saber si los productos contienen ingredientes que podrían ser perjudiciales para ellos. Para muchas empresas esto resulta difícil de gestionar, ya que la lista de alérgenos no deja de crecer.
Personal sin formación: muchos trabajadores experimentados han abandonado la industria, dejando una brecha que ha sido cubierta por trabajadores de contratas y personal sin experiencia. Algunos trabajadores no han recibido el mismo nivel de formación que sus predecesores, lo que aumenta el riesgo de errores en la cadena de producción, fallos en los productos que finalmente pueden provocar una contaminación y la necesidad de retirarlos.
Daños malintencionados: el riesgo de manipulación malintencionada de productos y la extorsión por productos e ingredientes intencionalmente deteriorados está aumentando.
- Ingredientes deteriorados intencionadamente: a medida que aumentan los costes, se incrementan los casos de fraude alimentario en los que los proveedores han sustituido o adulterado productos para reducir costes. Si la adulteración introduce un factor de riesgo, como un alérgeno, podría provocar lesiones corporales, posibles retiradas de productos y costosas demandas.
- Manipulación malintencionada de productos: los empleados descontentos son la causa principal de la manipulación malintencionada de productos. El aumento de las desvinculaciones laborales implica que las empresas deben permanecer atentas a este riesgo. La manipulación puede ser difícil de detectar, ya que los empleados pueden disponer de información privilegiada para anular los sistemas normales de control de calidad.
- Extorsión de producto: las dificultades económicas pueden llevar a los causantes a ver la extorsión como un delito sin víctimas. Sin embargo, el impacto de una demanda por extorsión a la empresa puede ser catastrófico
¿Qué puede hacer para adelantarse a los desafíos emergentes?
Poner en marcha sistemas de control de calidad sólidos
Los controles de calidad de alto nivel son fundamentales para mitigar el riesgo de retirada de producto.Entre estos sistemas, se incluyen las pruebas de seguridad alimentaria que siguen los principios de seguridad alimentaria relativos al Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC), los procedimientos para autorizar a proveedores, la auditoría de proveedores y co-fabricantes, así como el análisis de las causas fundamentales de cualquier pérdida que establezca lo sucedido y cualquier medida correctiva o preventiva tomada.
No asuma que no le va a suceder a usted
Incluso con los mejores sistemas de control, pueden producirse retiradas de producto. Las reclamaciones están aumentando, incluso por “sucesos evitables” que podrían causar daños corporales graves y son fácilmente reconocibles y que se hubieran podido evitar. Incluso así, debe estar preparado para situaciones en las que sus sistemas para evitar un suceso fallen y que sufran pérdidas catastróficas para su empresa.
