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¿Cómo funcionan las pensiones por incapacidad?

Junio 1, 2023

Mes a mes, cada trabajador cotiza a la Seguridad Social. Es decir, las empresas abonan una cuantía mensual por cada empleado y los trabajadores por cuenta propia (en los regímenes de Autónomos y de la Minería del Carbón y de Trabajadores del Mar) hacen lo mismo mediante las llamadas cuotas. Estas cotizaciones sirven para financiar la protección económica frente a ciertas contingencias, como la jubilación o la incapacidad.

Así, cualquier trabajador que esté dado de alta en cualquier régimen de la Seguridad Social tiene derecho a solicitar una pensión por incapacidad si cumple todos los requisitos para ello. Pero, ¿cómo funcionan exactamente este tipo de pensiones?

¿Qué es una pensión por incapacidad?

De forma general, este tipo de pensión está pensada para “cubrir la pérdida de ingresos que sufre un trabajador cuando por enfermedad o accidente ve reducida o anulada su capacidad laboral”, según señala la Seguridad Social. Este tipo de pensión no debe confundirse con la prestación de incapacidad temporal, pensada para cubrir una falta puntual de ingresos cuando un trabajador no puede desarrollar sus tareas por culpa de una enfermedad o un accidente.

La cuantía de las pensiones de incapacidad permanente viene determinada por la base reguladora y el grado de discapacidad del beneficiario. La normativa reconoce cuatro grados, pero, antes de detallarlos, conviene hacer referencia a un concepto clave para entender la definición de incapacidad: la profesión habitual.

De acuerdo con la normativa, ésta hace referencia a las funciones que desempeña un trabajador cuando se produce la enfermedad o lesión que le inhabilita. Si se trata de un accidente, el trabajo habitual consiste en las tareas que estaba ejecutando el trabajador en el momento del percance. Si se trata de una enfermedad, se considera profesión habitual aquélla a la que la persona dedica los doce meses anteriores a la fecha de inicio de la incapacidad.

Pensión por incapacidad no contributiva

La pensión no contributiva por incapacidad es aquélla que reconoce a los ciudadanos que presentan una discapacidad de, al menos, el 65%.

¿Pero se puede acceder a la pensión por discapacidad no contributiva en todos los casos? No, ya que esto irá determinado en función de unos ingresos mínimos. Por tanto, tendrán acceso a ella quienes no tengan unos ingresos suficientes.

Para poder cobrar la pensión por invalidez no contributiva se deben cumplir unos requisitos:

  • Carecer de rentas. Hay un límite económico que se establece de forma anual y que marca a partir de qué cantidad no es posible ser beneficiario de este tipo de pensión. No sólo se tienen en cuenta las rentas propias sino también los ingresos familiares.
  • Tener entre 18 y 65 años.
  • Residir en España y haberlo hecho durante un período de, al menos, cinco años, de los cuales dos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud de la pensión.
  • Certificar un grado de discapacidad igual o mayor del 65%.

La pensión no contributiva por discapacidad del 65% en 2023 es de un máximo de 484,61 euros al mes. La mínima es del 25% y asciende a 121,15 euros mensuales. Pero hay distintos motivos de discapacidad y eso también hace variar la cuantía que se percibe. Por ejemplo, en la pensión por discapacidad auditiva, ¿cuánto se cobra? En este caso, es de 369,90 euros al mes, aunque la cifra aumenta un 50% si el grado de discapacidad es del 75% o más.

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