Las retiradas de producto no han dejado de aumentar en el sector alimentario y de bebidas en España durante los últimos años. Más allá de la repercusión de los casos más mediáticos, lo cierto es que lo que no hace mucho era un incidente puntual se ha transformado en un riesgo operativo recurrente en esta industria. Sus impactos son claros: puede afectar a la continuidad del negocio, dañar gravemente la imagen de la empresa y la reputación de la marca y provocar pérdidas económicas muy relevantes.
Los factores detrás de este riesgo creciente son muchos, pero todos confluyen en un entorno en el que la exposición de las empresas es mayor que nunca. En el siguiente artículo, analizaremos el contexto en el que se está produciendo este aumento de las retiradas de productos, las causas, las consecuencias y, sobre todo, las soluciones al alcance de las empresas de alimentación y bebidas.
La cadena de suministro de la industria alimentaria es hoy más extensa, heterogénea y compleja que en cualquier otro momento de la historia. La presión constante por reducir costes a lo largo de toda la cadena, la rotación de los proveedores, la introducción de nuevos ingredientes y la globalización de las importaciones incrementan la probabilidad de incidencias. A ello se suma el aumento reciente de la automatización, que conlleva procesos más rápidos, sensores más avanzados y sistemas de control digitalizados que, aunque minimizan los errores humanos, también introducen nuevos desafíos.
Por otro lado, las autoridades de control han intensificado sus mecanismos de supervisión. Organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) o el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos a nivel europeo (RASFF, por sus siglas en inglés) cuentan con herramientas de trazabilidad mucho más sofisticadas, capaces de identificar anomalías que antes podían pasar inadvertidas por fabricantes y distribuidores.
En este complejo contexto hay todavía un tercer elemento: el aumento de la sensibilidad social y su impacto en la reputación. Los consumidores están hoy mejor informados que nunca y, además, muestran una tolerancia cada vez menor ante cualquier indicio de riesgo. Una imagen compartida en redes sociales, un comentario negativo o un testimonio viral pueden desencadenar una crisis reputacional que supere con creces la dimensión y el riesgo real del incidente.
Más allá de este contexto complejo, las causas por las que una empresa del sector de alimentación y bebidas acaba retirando un producto son variadas. Puede deberse a una contaminación microbiológica por bacterias como listeria, salmonela o E. coli, a la presencia no declarada de alérgenos, a defectos en los envases, a errores en los etiquetados o a la aparición de cuerpos extraños en los productos procedentes de la maquinaria o del embalaje, entre muchas otras causas. Todas estas situaciones comparten un rasgo común: su capacidad para generar un efecto en cadena que afecta a la producción, a la distribución, a los clientes y a la reputación de la marca.
Estos incidentes tienen dos grandes consecuencias para la empresa, dos efectos que están también relacionados entre sí: el daño económico y el daño en la reputación.
Además, los casos más mediáticos de los últimos años demuestran que ningún producto ni empresa está libre de riesgo: desde el brote de listeria asociado a una carne procesada o el de salmonela en una marca de chocolates hasta la crisis del óxido de etileno en determinados aditivos o los episodios de hepatitis A vinculados a frutas congeladas.
El contexto es complejo en el que operan las empresas de alimentación y bebidas es complejo. Y las consecuencias pueden ser catastróficas. Por ello, el sector está asumiendo que cumplir con la normativa ya no es suficiente, sino que es clave anticipar los riesgos y contar con recursos especializados que permitan responder con rapidez y eficacia. De acuerdo con los expertos de Willis, una compañía de WTW, es fundamental:
En definitiva, las retiradas de producto continúan al alza, impulsadas por la creciente complejidad de los procesos, el endurecimiento regulatorio, la presión social y la rapidez con la que se difunde la información. La prevención, la vigilancia permanente y la preparación para actuar de inmediato se han convertido en pilares esenciales para cualquier empresa del sector. En este nuevo contexto, colaborar con especialistas como Willis permite convertir todos estos riesgos en ventanas de oportunidad con las que fortalecer los procesos internos, proteger la reputación de la empresa y garantizar la continuidad del negocio. En un entorno donde el margen de error es cada vez más reducido, contar con un socio que detecta lo que otros no ven es diferencial.