Situación de las pensiones en Alemania: estas son las posibles reformas planteadas
Noviembre 13, 2025
El desafío demográfico y la jubilación de la generación del baby boom ponen el sistema de pensiones alemán contra las cuerdas. El Gobierno ha planteado medidas para reforzar su sostenibilidad.
Los sistemas públicos de pensiones han sido uno de los pilares de los estados de bienestar europeos durante décadas. Ahora, las tensiones provocadas en gran parte por el envejecimiento de la población y la jubilación de la numerosa generación del baby boom están poniendo estos sistemas en riesgo. Ocurre en España y ocurre también Alemania, donde en los últimos meses se han puesto sobre la mesa una serie de reformas y se han reabierto debates importantes para intentar garantizar la sostenibilidad de las pensiones a largo plazo.
La situación de las pensiones en Alemania
Los desafíos de Alemania son, en gran medida, los desafíos de la mayoría de los estados de Europa Occidental. La natalidad en el país centroeuropeo ha caído con fuerza desde la década de 1970 (el descenso empezó antes que en muchos otros países de su entorno). Hoy la última generación numerosa, la nacida en los años 60 del siglo pasado, afronta su jubilación, pero el número de jóvenes que entran en el mercado laboral y sostienen las pensiones a través de sus impuestos es mucho más bajo. Cada año, de acuerdo con datos de la publicación especializada LBBW, la población alemana en edad laboral se reduce aproximadamente un 1 %, un descenso que se mantendrá a medio y largo plazo incluso asumiendo una inmigración moderada.
Por otro lado, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Hoy, un hombre puede esperar vivir cerca de 18 años más (de media) una vez jubilado y una mujer, algo más de 20, según el servicio estadístico alemán. Esta situación ha venido generando unas tensiones que han disparado los costes del sistema público de pensiones hasta un punto insostenible (han subido un 60 % desde 2010), tal como señala un informe de la Instituto IFO para la Fundación Friedrich Naumann. De acuerdo con este documento, la presión impositiva media para financiar el sistema deberá aumentar del 18,6 % al 22 % en 2050 si no se aplican otros cambios estructurales.
Las reformas que se plantea Alemania
La reforma del sistema de pensiones ha sido uno de los asuntos centrales del gobierno surgido de las elecciones de febrero de 2025 en Alemania, encabezado por el líder conservador Friedrich Merz y en el que también están los socialdemócratas. En el mes agosto, el Gobierno acordó un primer paquete de reformas que, si todo sale según lo previsto, se aprobarán en forma de ley antes de final de año y entrarán en vigor entre 2026 y 2027. Son las siguientes:
Ampliación de la llamada línea de retención de pensiones. El seguro de pensiones alemán garantiza una prestación de jubilación mínima equivalente al 48 % de los ingresos netos del beneficiario durante su vida laboral. Este porcentaje, conocido como línea de retención, se mantendrá por ley hasta al menos 2031.
Aumento de las cotizaciones a las pensiones. Para cubrir el sobrecoste que implica la medida anterior, las cotizaciones aumentarán en 0,2 puntos porcentuales en todos los umbrales.
Aumento de la pensión para padres mayores. El último cambio acordado introduce un aumento de la pensión para quienes tuvieron hijos antes de 1992. Este incremento está pensado para compensar a los padres (y, en particular, las madres) que dejaron de trabajar para criar a sus hijos y cotizaron menos a la seguridad social.
Además de estas primeras reformas, más dirigidas a mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, el Gobierno ha puesto sobre la mesa varias propuestas para aplicar algunos de los cambios estructurales que necesita el sistema para ser sostenible en el futuro. Estas son las medidas principales:
Fomento de la jubilación activa. Se ha planteado la posibilidad de introducir incentivos fiscales para que las personas que quieran sigan trabajando una vez jubiladas. Según la propuesta, todavía pendiente de concretar, un pensionista podría ganar hasta 2000 euros al mes trabajando sin pagar apenas impuestos sobre la renta.
Retorno de la jubilación forzosa. Otra de las propuestas es que las oficinas de empleo alemanas puedan obligar a jubilarse a todos los mayores de 63 años que tengan al menos 35 años cotizados. La medida busca reducir la cuantía de las pensiones, ya que la prestación baja un 0,3% por cada mes adelantado respecto a la edad ordinaria de jubilación.
Incentivos al ahorro para la jubilación. En este sentido, se plantean dos medidas para reforzar el segundo y el tercer pilar del sistema de pensiones. Por un lado, se quiere incentivar el ahorro temprano a través de planes de pensiones individuales. Entre otras cosas, el Gobierno ha planteado la posibilidad de que el Estado aporte 10 euros al mes por cada hijo de entre 6 y 18 años que estudie a tiempo completo para invertirlos en un instrumento de ahorro. Por otro lado, también se busca incentivar que los trabajadores ahorren a través de los planes de empleo que facilitan las empresas. Entre otras medidas, se ha planteado que todos los trabajadores aporten, por defecto, a estos planes a menos que se opongan.
Aumento de la edad de jubilación. La propuesta quizá más controvertida es la de incrementar la edad de jubilación más allá de los límites actuales (que irán subiendo hasta los 67 años en 2031). A pesar de que el Gobierno no ha concretado nada, un grupo de expertos ha recomendado recientemente incrementar la edad de jubilación hasta los 73 años.
Incorporación de nuevos colectivos al sistema general. Actualmente, los autónomos y los funcionarios no cotizan a través del sistema general, algo que podría cambiar también en los próximos años. Esta reforma, sin embargo, se enfrenta a dudas legales y al escaso impacto real en las cuentas.
Más impuestos para los baby boomers. Esta propuesta, que proviene del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), ha puesto sobre la mesa la creación de un nuevo impuesto de solidaridad para los pensionistas de la generación del baby boom. Bajo esta medida, todos los jubilados que superen cierto nivel de ingresos podrían ver aumentada su presión impositiva para apoyar a los pensionistas con menores ingresos, en una especie de sistema de reparto posjubilación.
Como muchos de los países de su entorno, Alemania ha abierto el debate sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones. A excepción del primer paquete de reformas, que podría aprobarse este mismo año, los cambios estructurales llevarán más tiempo y necesitarán de un consenso político amplio. Las medidas, eso sí, parecen ir en la misma dirección que las planteadas en la mayoría de los estados europeos: retraso de la edad de jubilación, refuerzo del segundo y del tercer pilar e incentivos (como el de la jubilación activa) para reducir el gasto que suponen las pensiones públicas.