
Los riesgos políticos en el extranjero son difíciles de gestionar para las empresas, pero, cuando estos riesgos se originan en el propio territorio en el que está ubicada la organización, lo son todavía más. Esta es la conclusión principal que se desprende del nuevo informe anual de riesgos políticos elaborado por Willis, una empresa WTW, una realidad que está presente alrededor del globo, desde Japón hasta Estados Unidos.
Las turbulencias internacionales son cada vez más intensas y la sensación de que el orden internacional está dañado se ha asentado en las empresas. El nuevo rol de Estados Unidos como fuente de incertidumbre global tampoco ayuda a dibujar un escenario estable para los riesgos políticos, en particular, de aquellas empresas cuyas operaciones están globalizadas.
La escalada de los conflictos en Ucrania y en Oriente Medio, las políticas arancelarias de Estados Unidos o la reconfiguración de las alianzas entre países son solo algunos de los riesgos que aparecen reflejados en el informe. Pero ¿qué es lo que más preocupa a corto y medio plazo a las empresas?
¿Qué riesgos políticos preocupan más a las empresas?
El informe anual de riesgos políticos elaborado por Willis está basado en encuestas y entrevistas en profundidad con decenas de empresas de todo tipo de sectores y que operan a nivel global. Estos son los 10 problemas políticos que más atención reciben de sus departamentos de seguridad, estrategia y gestión de riesgos.
Casi el 49% de los participantes señala la inestabilidad interna en EE.UU. como uno de los principales riesgos.
El 61% de las empresas considera que los aranceles son el riesgo más difícil de gestionar.
En definitiva, el escenario de los riesgos geopolíticos ha cambiado mucho en el último año. Estos riesgos ya no se concentran solo en los países inestables o en conflicto, sino que también emergen de las barreras comerciales, la polarización política o las intervenciones de grandes potencias en la economía global. Las empresas están cada vez más integradas en esta nueva geopolítica, ya que se ven presionadas por sus gobiernos y sufren las consecuencias de los cambios en las políticas nacionales. Así, son muchas las que se están replanteando su estructura organizativa y de gestión de riesgos para adaptarse a esta nueva realidad.


