
Inestabilidad de precios, incertidumbres en el mercado a corto y medio plazo, ciberataques, fraudes o problemas reputacionales. Los riesgos a los que se enfrentan las organizaciones tienen muchas caras. Para hacerles frente a todas ellas, es necesario contar con una estrategia sólida de gestión de riesgos que esté respaldada por los recursos necesarios y los profesionales expertos adecuados, una estrategia que se construye a partir de tres pilares: identificar, cuantificar y mitigar y transferir los riesgos.
Las tres fases de la gerencia de riesgos
La gestión de riesgos es el proceso de planificar, organizar, dirigir y controlar los recursos y las actividades de la empresa para minimizar los efectos adversos de los sucesos accidentales que puedan afecten a la misma, haciéndolo al menor coste posible. El marco legal actual obliga a las empresas a contar con asesoramiento en la gestión de riesgos, un proceso que también favorece los intereses de la organización y es valorado de forma muy positiva por el mercado y los grupos de interés.
La gerencia de riesgos parte de un enfoque estructurado y estandarizado dividido en tres fases: la identificación de los riesgos, su cuantificación y su mitigación y su transferencia al mercado asegurador.
En la matriz de riesgos se recoge el potencial de impacto de cada riesgo y la probabilidad de que ocurra.
La mitigación y la transferencia sirven para proteger los activos y garantizar la estabilidad financiera de la empresa.
Un enfoque adecuado de mitigación y transferencia de riesgos permite manejar eficazmente las reclamaciones, proteger a los administradores de la empresa y minimizar el impacto financiero y reputacional de los riesgos para la organización. Al mismo tiempo, refuerza el compromiso de la entidad con la seguridad en el lugar de trabajo y el bienestar de sus empleados.
Para ello, es importante contar con el asesoramiento experto correcto. Los corredores y las compañías de seguros desempeñan un papel fundamental en la implementación de ambas estrategias, ya que prestan apoyo y orientación sobre las medidas de mitigación que se pueden tomar, facilitan el acceso a una amplia gama de productos aseguradores para poder realizar una transferencia óptima y usan su experiencia para lograr una cobertura adecuada para sus clientes.
En WTW, entendemos las tareas de identificación, cuantificación, mitigación y transferencia de los riesgos como un único proceso y aconsejamos llevarlas a cabo de forma conjunta. Esta forma de trabajo garantiza el tratamiento adecuado tanto de los riesgos no asegurables como de los asegurables, bajo altos estándares de calidad y atendiendo a las exigencias normativas.
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