¿Tu empresa sabría qué hacer ante un ciberataque? El uso de herramientas digitales se ha multiplicado y, con él, han aumentado los ciber riesgos. Además, desde la pandemia se han multiplicado los riesgos en la cadena de ciberseguridad de las empresas por el auge del teletrabajo. Los ciberataques no han hecho más que crecer desde 2020 y, ante este escenario, es más importante que nunca saber qué hacer ante un ciberataque.
Además, una vez se ha producido el ataque, es momento de solucionarlo lo antes posible y asumir responsabilidades. El daño ya está hecho. Por eso, la mayor parte del trabajo de gestión de ciberriesgos pasa por mejorar la prevención y la detección. ¿Qué hacer ante un ataque cibernético?
¿Qué es la ciberdefensa? ¿En qué se diferencia de la ciberseguridad?
Se conoce como ciberdefensa al conjunto de acciones de tipo activo, pasivo, proactivo, preventivo y reactivo que se aplican para asegurar el uso propio del ciberespacio y negarlo al enemigo o a otras inteligencias en oposición.
Este concepto, aunque pueda confundirse, es más amplio que el de ciberseguridad, que se limita a prevenir los ataques.
Hablaremos, por tanto, de ciberseguridad como el conjunto de acciones de carácter preventivo que tienen por objeto asegurar el uso propio de las redes y negarlo a terceros.
En el escenario actual, plagado de ciber riesgos, tanto la ciberseguridad como la ciberdefensa se convierten en herramientas fundamentales para luchar contra estas amenazas. En el primer caso se trata de prevenir los ataques cibernéticos, mientras en el segundo caso se da respuesta a los mismos con la finalidad de salvaguardar la seguridad, que en casos extremos puede implicar un peligro para la integridad de un país y de sus ciudadanos.
El Ministerio de Defensa español recuerda que el ciberespacio es un entorno global que está en constante evolución y en el que las amenazas son cada vez más complejas, lo que puede poner en peligro cuestiones fundamentales de la seguridad del país.
Por ello, se ha desarrollado el concepto de ciberdefensa, que engloba iniciativas tanto de ámbito nacional como internacional, y que contempla la coordinación de diferentes actores, así como el marco legal de actuación para luchar contra las amenazas presentes y futuras en el ciberespacio.
En España, es el Mando Conjunto de Ciberdefensa (MCCD) -un organismo creado en 2012- el que se encarga de garantizar el acceso libre al ciberespacio y de responder a las amenazas o agresiones cibernéticas que puedan afectar a la defensa nacional. Y es que, igual que una empresa necesita hoy en día un experto en ciberseguridad, también las naciones avanzadas cuentan ya con unidades especializadas para operar en el ciberespacio.
Importancia de invertir en la prevención de ciberataques
Todo lo que está conectado es susceptible de sufrir un ciberataque. Tal como señala el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), “cualquier organización, ya sea pequeña, mediana o grande, con una dependencia tecnológica elevada o reducida, debe estar preparada para hacer frente a un incidente de seguridad”.
Partiendo de la premisa de que resulta imposible crear una red completamente inaccesible y un entorno de trabajo digital 100% seguro, sí es posible llevar a cabo una serie de acciones de prevención. Es decir, construir un entorno en el que los ciberdelincuentes lo tengan complicado. Estas medidas preventivas se pueden dividir en organizativas y legales.
Medidas preventivas en la organización
Para prevenir ciberataques, el compromiso del factor humano es esencial. Por ello se deben definir políticas, buenas prácticas y rutinas, así como sistemas tecnológicos de protección e instrumentos para transferir los riesgos, para reducir la incidencia de los ataques cibernéticos. Según el INCIBE, estas son las medidas organizativas más importantes para reforzar la prevención:
- Establecer políticas sobre el uso de los dispositivos en la oficina y en movilidad, incluyendo el acceso remoto a equipos o servidores.
- Habilitar un sistema de acceso a la información limitado, en el que cada trabajador cuente con los permisos para consultar y disponer de la información necesaria y mediante el cual se puedan rastrear accesos y modificaciones.
- Asegurar el uso de contraseñas robustas e individuales, que se cambian con frecuencia y no se comparten ni se reutilizan. El acceso a servicios críticos debe estar protegido por sistemas más robustos de doble autenticación.
- Establecer procesos de formación y educación para que todos los empleados sean conscientes de los ciberriesgos, fomentando que cualquier actividad online que se salga de la rutina o sea arriesgada (como el envío de información confidencial) sea autorizada por el responsable de la ciberseguridad.
- Extender el uso de acuerdos de confidencialidad que vayan más allá de la finalización del contrato de trabajo.
- Poner en marcha políticas de uso y acceso a la información, así como medidas para protegerla. Además, se deben definir una serie de buenas prácticas para gestionar la fuga de información.
- Llevar a cabo copias de seguridad con frecuencia, así como test para comprobar que todo está correctamente almacenado y es posible recuperarlo. Así, en caso de incidente, la recuperación podrá ser más rápida.
- Mantener los equipos actualizados, incluyendo el software y los antivirus. Un programa desactualizado es siempre más vulnerable.
Además de las medidas que el Instituto de Ciberseguridad considera indispensables, existen otras acciones que también son muy importantes en materia de prevención organizativa. Establecer una política de seguridad específica para los ciclos de vida de los datos, desarrollar políticas para la destrucción del papel y desplegar sistemas de control de acceso físicos son algunas de ellas.
Por otro lado, la transferencia de riesgos al mercado asegurador es otra de las medidas preventivas fundamentales. Los seguros diseñados para proteger las organizaciones frente a los ciberataques suelen ofrecer las siguientes garantías, claves para la recuperación tras un incidente:
- Responsabilidad civil frente a terceros perjudicados.
- Compensación de los gastos que se producen durante la gestión del incidente.
- Cobertura de las pérdidas de la interrupción de la actividad tras un fallo de seguridad.
- Cobertura de los gastos de asesoramiento legal frente a posibles procedimientos administrativos abiertos tras el incidente.
Además, los ciber seguros suelen garantizar el acompañamiento de expertos durante la gestión de la crisis y pueden venir acompañados de servicios adicionales como la reparación de sistemas, la recuperación de datos o la eliminación de software malicioso.
Medidas preventivas legales
En caso de ciberataque, las consecuencias legales para la organización pueden multiplicarse. En particular, en aquellas brechas de seguridad que pongan en riesgo datos personales. Por ello, es fundamental establecer medidas preventivas legales para asegurar que se cumple el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea y su transposición a la legislación española como Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales (LOPDGDD).
Entre otras medidas a adoptar, es recomendable establecer de forma clara los principios generales a observar en el tratamiento de datos personales por parte de aquellos empleados que necesiten trabajar con ellos y contar con un sistema específico para detectar, comunicar y solventar las violaciones en la seguridad de los datos. Además, pueden establecerse diferentes cláusulas contractuales en materia de confidencialidad o utilización de la información personal.
La ignorancia y la inacción no son una opción
Los casos más recientes de ciberataques, como el WannaCry, han puesto de relevancia un factor que, muchas veces, se menosprecia: el fallo humano es esencial para el éxito de los hackers. Es más, según los datos del último informe al respecto de Willis Towers Watson, el factor humano es la primera causa de los siniestros relacionados con los ciber riesgos.
Así, la ignorancia y la falta de formación de los empleados sobre seguridad no son una buena estrategia de ciberdefensa. “Esta situación se agrava cuando le sumamos que los administradores o directivos son siempre los responsables finales de los fallos que ocurren bajo su supervisión”, explica Sergio Muñoz-Rojas, Director de D&O en Willis Towers Watson Iberia.
El papel de los directivos en la ciberdefensa
La mayoría de los directivos no cuenta con los conocimientos específicos para actuar ante un ciberataque. ¿Cómo establecer entonces la estrategia de defensa? Para Francis Kean, Director de FINEX Global en Willis Towers Watson, existen tres puntos clave.
