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Sostenibilidad empresarial: la nueva forma de diferenciarse de la competencia

Enero 4, 2022

En la última década, sin embargo, la sostenibilidad social y la medioambiental han ganado peso hasta convertirse en un elemento central de cada vez más organizaciones.
Environmental Risks
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La sostenibilidad empresarial siempre ha estado en el centro de toda actividad económica. Durante mucho tiempo, una de sus patas, la sostenibilidad económica, fue la más importante. En la última década, sin embargo, la sostenibilidad social y la medioambiental han ganado peso hasta convertirse en un elemento central de cada vez más organizaciones.

Ante los retos ambientales y sociales que afrontamos como sociedad, la sostenibilidad es la respuesta adecuada y la única forma de asegurar que una actividad empresarial pueda sostenerse a largo plazo. Pero, además, la sostenibilidad empresarial es hoy un valor con el que diferenciarse de la competencia y, cada vez más, un elemento clave en las estrategias de las organizaciones.

Empresas con desarrollo sostenible: un valor diferenciado

“Debemos la mayor parte del progreso social del pasado al espíritu empresarial y a la capacidad de crear riqueza mediante nuevos modelos comerciales innovadores. Pero debemos repensar qué entendemos por capital y por sus impactos, ya sean financieros, ambientales, sociales o humanos”. Estas palabras del presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, resonaron con fuerza hace ahora un año, en pleno pico global de la pandemia por COVID-19.

Para el Foro, las empresas que busquen la sostenibilidad deberán perseguirla tanto a través de las llamadas métricas ESG (siglas en inglés que hacen referencia al desempeño medioambiental y social y la gobernanza de las organizaciones) o los 17objetivos de desarrollo sostenible (ODS) fijados por las Naciones Unidas en su Agenda 2030.

Las primeras han ido evolucionando con el tiempo para responder a las demandas de la sociedad. El desempeño medioambiental de una empresa mide hoy sus esfuerzos por frenar la degradación del planeta, reducir las emisiones de gases que provocan el cambio climático y regenerar el entorno. Mientras, el social mide las acciones destinadas a aumentar la igualdad y respetar la diversidad, así como acabar con la pobreza.

En cuanto a los ODS de la ONU, la sostenibilidad empresarial pasa por perseguir todos y cada uno de ellos, pero priorizando aquellos que más encajen con la actividad económica que se desempeñe. Para el Foro Económico Mundial, sin embargo, hay dos que deben estar siempre en un lugar destacado:

  • ODS 9: Industria, innovación e infraestructura. Es decir, promover la industrialización inclusiva y sostenible, mejorar las infraestructuras, modernizar la industria y mejorar el acceso a financiación sostenible para todas las empresas.
  • ODS 12: Producción y consumo responsables. Este objetivo agrupo todo lo que tiene que ver con la gestión sostenible y un uso eficiente de los recursos y reducir todos los desechos, así como ser transparente con la información sobre sostenibilidad.
 

Ejemplos de empresas sostenibles

Cada vez hay más empresas que han hecho bandera de la sostenibilidad medioambiental y la han convertido en su valor diferencial, cumpliendo así con su compromiso con la sociedad y atendiendo las demandas de un consumidor más concienciado. Pero, ¿cómo conseguirlo? Estos son algunos ejemplos:

  • Apostar por la circularidad. Las empresas del sector alimentario, entre muchas otras, se enfrentan a la necesidad de reducir sus residuos cuando han construido buena parte de su negocio sobre los envases plásticos de un solo uso. Mejorar la recogida y el reciclaje, desarrollar materiales biodegradables o disminuir la necesidad del uso de envases son algunas de las acciones que están implementando.
  • Mejorar la sostenibilidad de la producción. Las empresas del sector de la moda, entre otras industrias, hacen un uso intensivo de recursos como el agua, la tierra (para cultivar fibras vegetales) o los productos químicos. Encontrar formas de ser más eficiente en todos los eslabones de la cadena productiva conllevará importantes ahorros y reforzará el compromiso de la empresa con la sostenibilidad.
  • Reducir emisiones. La lucha contra el cambio climático es hoy una prioridad para casi todos los gobiernos del planeta. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, asociados al transporte o al consumo energético, entre otros factores, debe ser también prioritario para las empresas sostenibles.

Estrategias de sostenibilidad empresarial

Toda estrategia empresarial pasa por establecer un marco de trabajo para alcanzar una serie de objetivos. Este marco debe dirigir desde la inversión y el despliegue de los recursos de la empresa hasta los esfuerzos de comunicación y conexión con el público y con la comunidad. Las grandes ventajas de incluir la sostenibilidad en la estrategia empresarial son:

  • Añadir valor a la marca y crear ventajas competitivas (en especial, entre los públicos más jóvenes).
  • Atender las demandas de un consumidor que cada vez está más concienciado con la necesidad de sostenibilidad de la sociedad.
  • Incrementar la eficiencia del negocio, reduciendo los costes mediante un mayor aprovechamiento de los recursos o aumentando los beneficios.
  • Mejorar la atracción y la retención de talento.
  • Crear nuevas oportunidades de negocio a través de la innovación y la apertura de nuevos mercados.

Construir una estrategia de sostenibilidad empresarial depende, en gran medida, del tipo de organización, del sector y del mercado. Sin embargo, el proceso para desarrollarla e implementarla de forma efectiva debe seguir una serie de pasos:

  1. Integrar la sostenibilidad en la misión, la visión y los valores de la empresa. Si la búsqueda de la sostenibilidad no forma parte de la razón de ser de la organización, será difícil construir una estrategia creíble y efectiva a largo plazo.
  2. Identificar las áreas de acción en las que la empresa puede tener un mayor impacto. Por ejemplo, un banco puede centrarse en facilitar la financiación sostenible y en eliminar las inversiones en activos contaminantes de su portafolio.
  3. Priorizar aquellas áreas más importantes para la misión y la visión de la empresa. Es necesario decidir dónde se van a invertir mayores esfuerzos y qué áreas deberán dejarse de lado.
  4. Fijar objetivos y KPI. En función a las áreas de acción elegidas, se fijan los objetivos que quieren alcanzarse y, más importante, la forma de medir el progreso hacia ellos mediante KPI (siglas en inglés de indicador clave de rendimiento).
  5. Implementación y comunicación. Es importante buscar la implicación de todos, desde los empleados hasta los directivos, pasando por los accionistas, los grupos de interés, los proveedores y los consumidores.

En definitiva, la sostenibilidad empresarial es tanto un camino para asegurar la continuidad del negocio, teniendo en cuenta criterios económicos, sociales y medioambientales, como una de las herramientas más importantes para mejorar la imagen interna y externa de la organización e incrementar el impacto positivo de la compañía en su comunidad y en el mundo.

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